12 feb. 2015

El sentido de un final


El sentido de un final de Julian Barnes no me gustó.
 

Me supo a poco, esperaba más y me pareció que la conclusión de la trama era poco satisfactoria,  hubiera preferido que estuviera más y/o mejor cerrada. 

Sin embargo me parece imprescindible por dos cosas; la voz del escritor y sus verdades como puños. Para muestra, el botón.



Más adelante, en la vida, confías en descansar un poco, ¿no? Crees que te lo mereces. Yo sí, en todo caso. Pero entonces empiezas a comprender que a la vida no le incumbe recompensar el mérito.

Además, cuando eres joven piensas que puedes predecir los sufrimientos y la desolación que es probable que te depare la edad. Te imaginas solo, divorciado, viudo. Los hijos se alejan de tí, los amigos mueren. Te imaginas la pérdida de tu posición, la pérdida del deseo... y la capacidad de suscitarlo. Puedes ir más allá y pensar en la muerte que se avecina y que, a pesar de la compañía que puedas procurarte, hay que afrontarla siempre solo. Pero eso es adelantarse. Lo que no haces es anticiparte y luego imaginarte mirando atrás desde un punto futuro. Descubriendo, por ejemplo, que a medida que los testigos de tu vida disminuyen, hay menos corroboración, y por consiguiente, menos certeza de lo que eres o has sido. Aunque frecuentemente hayas consignado cosas - en palabras, sonidos, imágenes - tal vez descubras que te has dedicado a tomar nota de las cosas que no valía la pena anotar. 

¿Cómo era la frase que Adrian solía citar? :
" La historia es la certeza obtenida en el punto en que las imperfecciones de la memoria topan con las deficiencias de la documentación ".

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