Amin Jaafari, un cirujano de origen palestino, vive con su esposa, Sihem, en Tel-Aviv. Son felices; él ha conseguido un estatus respetable, ella es una mujer moderna integrada en el estilo de vida israelí. Un ataque suicida provoca una masacre en un restaurante. El doctor Jaafari atiende en el hospital a las víctimas hasta que descubre que, entre los muertos, se encuentra su mujer, y todo apunta a que ha sido la kamikaze que ha causado el atentado. La vida del doctor no volverá a ser la misma; se convierte en persona non grata en el mundo en el que solía vivir apaciblemente. Él mismo, azotado por la incredulidad, marchará en busca de una respuesta lógica. ¿Por qué una mujer que lo tiene todo decide sacrificar su vida y la de su familia?
Yasmina Khadra es un seudónimo femenino utilizado por Mohamed Moulessehoul, ex comandante del ejército argelino, a fin de poder denunciar las lacras de su país sin levantar sospechas. Este libro no sólo es una denuncia, también es una novela bien llevada, de ritmo impecable, en el que se muestran las posturas enfrentadas con un lenguaje rico y mucha acción. Absorbente.
Yasmina Khadra es un seudónimo femenino utilizado por Mohamed Moulessehoul, ex comandante del ejército argelino, a fin de poder denunciar las lacras de su país sin levantar sospechas. Este libro no sólo es una denuncia, también es una novela bien llevada, de ritmo impecable, en el que se muestran las posturas enfrentadas con un lenguaje rico y mucha acción. Absorbente.
- Una última observación, doctor. De tanto querer parecerte a tus hermanos de adopción, estás perdiendo el discenimiento de los tuyos. Un islamista es un militante político. Su única ambición es instaurar un Estado teocrático en su país y gozar plenamente de su soberanía y de su independencia... Un integrista es un yihadista radical. No cree en la soberanía de los Estados musulmanes ni en su autonomía. Para él son Estados vasallos destinados a disolverse en un solo califato. Porque el integrista sueña con una umma indivisible que se extiende desde Indonesia hasta Marruecos, para , de no conseguir convertir Occidente al islam, avasallarlo o destruirlo... Nosotros no somos islamistas o integristas, doctor Jaafari. Sólo somos los hijos de un pueblo expoliado y humillado que luchan con los medios de que disponen para recuperar su patria y su dignidad, ni más ni menos. (...)
- ¡Menuda redención! ¡ Tú sí que la necesitas! - lo tuteo a mi vez - ¿Te atreves a hablarme de egoísmo, a mí, que he sido desposeído de lo que más quiero en el mundo? ... ¿Te atreves a embriagarme con leyendas de valor y dignidad, cuando tú estás aquí tan tranquilo, mandando a mujeres y niños al matadero? Desengáñate, vivimos en el mismo planeta, hermano, pero no estamos en el mismo bando. Tú has elegido matar y yo salvar. Lo que para tí es un enemigo, para mí es un paciente. No soy egoísta ni indiferente, y tengo tanto amor propio como el que más. Sólo pretendo vivir la existencia que me corresponde, sin tener que robársela a los demás. No creo en las profecías que ensalzan el suplicio en detrimento del sentido común. Vine al mundo desnudo y desnudo me iré; lo que poseo no me pertenece. Tampoco la vida de los demás. Este malentendido está en el origen de la desgracia de los hombres; hay que saber devolver lo que Dios nos presta. Nada en la tierra nos pertenece realmente. Ni la patria de la que hablas, ni la tumba en la que te convertirás en polvo.

Yo tengo ese libro!
ResponderSuprimirLo estoy leyendo, pero en francés :)
Muy muy interesante!
Un abrazo,
Ce.
Sólo este comentario para desearte un feliz año, de mi parte, de Icía y de Avoa. ;)
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