13/08/2010

Hazañas y chapuzas bélicas

Compendio bélico que rezuma humor negro y amenidad. Escrito por Gary Brecher, conocido como  War nerd, (el "empollón de la guerra"), quien redactaba una columna  mensual en The Exile (para conocer su obra, pulsa aquí o aquí) en la que diseccionaba conflictos guerreros.

El autor dice de sí mismo que trabaja introduciendo datos en una empresa y dedica unas ocho o nueve horas diarias a buscar en la red noticias sobre la guerra, ya que se declara guerra-adicto.

No es especialmente riguroso, pero resulta fácil de leer, al adoptar un tono directo y divertido, y tiene buena capacidad de resumen para explicar situaciones complejas (aunque a veces, sintetiza en exceso, como cuando achaca el motivo de la guerra en general al tribalismo).


El libro está dividido en seis partes; Las Américas, África, Europa, Oriente Medio, Asia, y una última parte sobre armamento, estrategia y doctrina. Por lo menos te dibujará una sonrisa mientras refrescas memoria o conoces detalles que desconocías sobre guerras y escaramuzas bélicas.

Para muestra un botón, os dejo un fragmento sobre la conquista de Perejil.

España contra Marruecos: Los Teleñecos en Iwo Jima


El Oscar a la mayor comedia militar de 2002 debería ser para la "guerra" por una isla entre esas dos grandes potencias militares, España y Marruecos. De principio a fin, fue algo de lo más ridículo. Imaginaos la batalla de Iwo Jima convertida en una peli de los Teleñecos, o el personaje de Bill Murray en El club de los chalados llegando a Omaha Beach.

Españoles y marroquíes tuvieron que pelear duro para conseguir un premio (...)
Para quien desconozcan los detalles, diré que ambos países (España y Marruecos) reclaman como suya esta ridícula islita próxima a la costa marroquí. De entrada ya no se ponen de acuerdo en el nombre. Si para los españoles es Perejil, para los marroquíes es Leila, que supuestamente significa "noche" en árabe ( a mí, Leila me sonaba a aquella canción de Eric Clapton sobre la mujer que le robó a George Harrison, pero bueno, si los marroquíes dicen que significa "noche", imagino que por algo será. Los árabes son ellos, gracias a Dios).

La isla en cuestión es un pedazo de roca con matojos. No hay agua, no hay casas, no hay más seres vivos que un rebaño de cabras. Que yo sepa, nadie planteó un referéndum a las cabras para ver si querían ser españolas o marroquíes. Estaban rumiando hierba en el monte, para variar, cuando el 11 de julio de 2002 aparece una docena de gendarmes marroquíes que ocupan la isla e izan la bandera de su país.
En la versión Teleñecos, aquí es donde sale Gonzo con un gran turbante acompañado de sus gallinas de la danza del vientre, con Dom de Luise como el almirante blandiendo una cimitarra de contrachapado.
Desde una perspectiva militar, la pregunta clave es: ¿por qué Marruecos envió solamente unos pocos gendarmes? ¿Por qué no desembarcar tropas de verdad con misiles portátiles tierra-aire y unos cuantes misiles tierra - mar? Actualmente la infantería puede transportar suficiente material como para defenderse bien de ataques por aire o mar, y esos misiles son bastante ligeros.
Pero eso sería una guerra en toda regla. Muy pocos países pueden permitírsela. Sale muy cara. Y como ahora todo quisque tiene una videocámara, la guerra de verdad resulta demasiado sucia, con tanta víscera y tal. Si en Gettysburg hubiera habido videocámaras, el Norte habría elegido un candidato favorable a la paz a cualquier precio como Mc Clellan por la mayoría más abrumadora de la historia.
Por eso ahora los ejércitos son simples compañías de teatro. Se los utiliza para hacer "gestos"; guerra de comedia, guerra de Teleñecos.
Los marroquíes nunca podrían emprender una guerra de verdad, ni siquiera contra un parque temático sin carácter como España. Las reales fuerzas aéreas marroquíes sólo disponían de F-5 - el utilitario de los cazas - hasta que en 2002 sus amigos ricos, los saudíes, les regalaron veinte F-16 usados. Pero una cosa es tener los aviones, y otra, conseguir buenos pilotos, técnicos de radar y personal de mantenimiento. Si todo fuera cuestión de comprar armamento, los saudíes serían una gran potencia militar en Oriente Medio.

Los que gobiernan realmente Marruecos - es decir, la típica camarilla militar más una corrupta familia real - saben por amarga experiencia que su ejército es una nulidad. De 1976 a 1989 (o 1991, según que versión creas) el ejército marroquí intentó aniquilar a un movimiento llamado Frente Polisario, guerrilleros que preconizan la independencia de lo que fue el Sahara español (...)

Los marroquíes saben que no podrían ganar una guerra de verdad contra España. Por eso enviaron deliberadamente el contingente armado más débil posible - una docena de guardias - porque da menos vergüenza que te expulsen a unos polis que si todo tu ejército recibe una paliza y vuelve a casa metido en la bodega de algún barco. Preguntad, si no, a los argentinos. Después de que los británicos les hicieran papilla en las Malvinas, la junta militar cayó. Y esos coroneles potentados que mandan en Marruecos no querían que les pasara lo mismo.
Los gendarmes no duraron mucho en la isla. Probablemente habían recibido orden de no resistir, y cuando los españoles enviaron en helicóptero un comando de 75 hombres para echarlos, los marroquíes se rindieron sin presentar batalla. Fueron esposados y expulsados de los peñascos. No puede decirse que fuera Iwo Jima II - una reunión de jubilados jugando al bingo habría generado más alboroto.
En la versión teleñeco, tendríamos a Peggy vestida de torero gritando "¡Olé!, ¡Olé!" mientras atrapa a Gonzo y sus gallinas moras, propinando golpes de kárate a todo el que se entretenga. Dom de Luise, el almirante marroquí, se enamora locamente de ella y vuelven a casa haciendo un dúo de comedia... Un bonito y pacífico final... O no.
Los medios de comunicación siempre están listos para fomentar la guerra, en tanto en cuanto no les salpique a ellos. En España como en Marruecos, la prensa y la televisión no dejaban de agitar el cotarro civil. Ahí es donde entran en juego los chiflados, cuando la patria ha sido insultada. Naturalmente, después de ver por la tele como los gendarmes eran expulsados de la isla por los infieles españoles, un civil marroquí de 27 años decidió tomar cartas en el asunto. El tío, todo hay que decirlo, se montó él solito una yihad en plan cómico.
Este Rambo marroquí va y roba una barca en la que rema hasta la isla, armado con una bandera de Marruecos y un frasco de píldoras. Nada más. Ni pistola ni cimitarra; sólo la bandera y las pastillas. Si fuera una peli de los Teleñecos, el papel del marroquí solitario lo haría la rana Gustavo. El pequeño Gustavo, rema que te rema, entonando una canción sobre la paz, el amor y esas chorradas, y haciendo perder el seso a Peggy. Convendrían en compartir la isla, y la película terminaría con las gallinas danzadoras del vientre y los comandos españoles cogidos del brazo para el apoteósico número final.
Pero las cosas no salen como uno quiere. Al llegar a la isla, el chiflado marroquí plantó la bandera - hasta ahí, bien - , pero cuando las tropas españolas fueron a arrestarle, el tipo se tragó las píldoras. Supongo que su plan era meterse una sobredosis en la mítica isla de Perejil y pasar a la historia como uno de los grandes mártires de Marruecos. O quizá las píldoras eran algún laxante y lo que quería era explotar, ya me entendéis, matar  a los españoles con mierda- metralla.

Pero ni eso le salió bien. Qué chapuza.

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